50 años de la revista Manuscritos
Ronald Kay se desempeñó como editor de Manuscritos, mientras que Catalina Parra estuvo a cargo de la visualización de la revista, un concepto que ambos traían de sus años de residencia en Alemania y de su contacto con el artista Wolf Vostell. Los invitados a colaborar con escritos y materiales —textos antiguos y contemporáneos, análisis literarios y trabajos poéticos— fueron Nicanor Parra, Raúl Zurita, Cástor Narvarte, Jorge Guzmán y Cristián Huneeus.
A 50 años de su publicación, la Biblioteca Nacional conmemora la creación de Manuscritos mediante una muestra que revela las distintas secciones de la revista, a partir de las maquetas que resguarda el Archivo Ronald Kay. En ella aparecen los Quebrantahuesos, publicados originalmente en 1952 en los muros de El Naturista, en el centro de Santiago, por Nicanor Parra, Alejandro Jodorowsky y Enrique Lihn, entre otros. En la muestra, son complementados con anotaciones y reflexiones de Ronald Kay en torno a la significancia e importancia de contar con ese material con posterioridad, y de haberlo incorporado esta vez en una revista universitaria. De allí surge posteriormente “Rewriting”, un apartado desarrollado por el editor a propósito de la inclusión de fragmentos del Quebrantahuesos en Manuscritos.
Las maquetas también dan cuenta de los trabajos de diagramación y de la disposición de los elementos en la página, en concordancia con las reflexiones teóricas que sustentaban cada sección de la revista. En apartados como “El rincón de los niños”, “Anotaciones sobre Soledad I” y “El quijotismo de Unamuno”, el diseño, el pensamiento y la edición se manifiestan a través de los documentos conservados en el archivo.
Asimismo, la revista incluyó poemas inéditos de un poeta ya consagrado, Nicanor Parra, y de un poeta emergente en ese entonces, Raúl Zurita. De ese modo instalaba una conciliación y una resolución respecto de lo pasado y de lo nuevo, como si la publicación fuese un manuscritos atemporal que reúne poesía, narrativa y análisis literario por nacer ante el sistema oficial que difunde e imprime los textos, que los hace legibles y accesibles a públicos.
Resulta significativo, en este sentido, que la revista, pese a haber sido publicada y distribuida en diversas librerías del país, fuera censurada y cancelada poco tiempo después, por las autoridades superiores de la Universidad de Chile. A solo dos años del inicio de la dictadura en Chile, el contexto para la producción editorial y universitaria era complejo: las universidades y las carreras que continuaban funcionando habían sido, en su mayoría, intervenidas por el régimen, y esta publicación —sin una propuesta explícitamente contestataria— fue considerada una amenaza. Es por eso que la distribución de la revista fue coartada en su momento, y es a partir de la década de los 90s que se inaugura una nueva etapa de recepción y que la posiciona como una publicación mítica.
La muestra cuenta, además, con la participación de la artista Catalina Parra y con documentos y publicaciones del Centro de Documentación de las Artes de Cerrillos (CEDOC), los que permiten vislumbrar las proyecciones editoriales que surgieron posteriormente a partir del trabajo realizado en Manuscritos.
El esfuerzo conjunto de las distintas instituciones y agentes vinculados a la revista da cuenta de la relevancia de Manuscritos. A cincuenta años de su aparición, continúa posicionándose como una de las publicaciones emblemáticas del ámbito artístico y literario en Chile, por su capacidad de cruzar y difuminar límites concretos: entre la revista universitaria y la publicación de artista; entre el texto y la imagen; entre el negativo y el positivo fotográfico; entre los procesos escriturales y artísticos y aquello que finalmente se vuelve publicable. Todo ello configura un territorio fronterizo donde lo artístico, lo filosófico y lo poético se entrelazan para dar forma en esta revista que a fines del 2025 conmemoramos por sus 50 años de vida.