Grabado en discos de vinilo

En el Archivo de Música existe valioso material de Ramón Vinay

Entre los discos, destaca “Otello” (1944), la obra dramática que lo lanzó al estrellato.

09/01/2018

Fuente: Biblioteca Nacional

Ramón Vinay es dueño de una historia digna de una película de Hollywood. Con apenas 17 años, viajó a Norteamérica dando inicio a una carrera llena de éxitos y fama internacional. Sin embargo, nunca olvidó sus raíces y regresó a su patria natal para convertirse en leyenda.  

Ramón Vinay nació en Chillán el 31 de agosto de 1911. Hijo de Jean Vinay, un inmigrante francés, y Rosa Sepúlveda fue el tercero de cuatro hermanos. Luego de perder a su madre y con tan solo nueve años, en 1920, viajó a Francia, donde tuvo su primer acercamiento con el mundo de la música al aprender a tocar el violín. En 1929, abandona Europa y decide radicarse en México, donde comienza  sus estudios de canto con el profesor José Pierson, bajo cuya tutela desarrolló el registro de barítono. Gracias a sus enormes condiciones, consiguió el papel principal en la ópera “La Favorita”, espectáculo que marcó su debut como profesional.

Luego de catorce años participando en diversas producciones musicales, en 1942 comienza su época de mayor popularidad. Durante ese periodo, destaca su interpretación de la ópera Rigoletto y su papel en la película mexicana Fantasía Ranchera, junto a los actores mexicanos Pedro Vargas y Josefina Aguilar. En 1943, gracias al trabajo de preparación realizado junto al compositor italiano Guido Picco, Vinay debuta como tenor dramático en “Carmen”, obra en la cual interpretó a don José. Al año siguiente, personificó a “Otello” en el teatro azteca, papel que recibió múltiples elogios de la audiencia nacional e internacional.

Gracias a tan dilatada trayectoria, para 1950 el nombre del tenor Ramón Vinay ya era conocido a nivel mundial. Las ofertas de trabajo llovían y varios artistas de renombre lo buscaban para invitarlo a cantar con ellos. Fue así como en 1967, participó junto al tenor Placido Domingo en “Carmen” y “Fastaf”, recibiendo múltiples elogios de la prensa especializada y el público de la época.

Un regreso a lo grande 

Pese a desarrollar gran parte de su carrera artística en Europa y Norteamérica, Ramón Vinay nunca olvidó sus raíces chilenas. Por eso, y antes de retirarse del mundo del espectáculo, en 1970 decide regresar a nuestro país con la finalidad de aportar con su experiencia al realce de un alicaído circuito local. En 1971, es nombrado regidor de la compañía de artistas líricos chilenos (CAL), y colabora activamente con el Teatro Municipal de Santiago. Además, en el verano de 1974 participó como jurado en el Festival De Viña del Mar. Sin embargo, su retorno a nuestro país no duró mucho. Luego de tres años viviendo en Chile, Vinay decide volver a Europa y viaja junto a su segunda esposa, la rusa Lushanya Mobley, y sus dos hijos, a Francia para no volver más.

Ramón Vinay murió el 4 de enero de 1996 en Puebla de Zaragoza, México, a la edad de 84 años. Sus restos fueron repatriados a Chile y, actualmente, descansan en el Paseo de los Artistas del Cementerio Municipal de Chillán, su ciudad natal.

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Materias: Música
Palabras clave: Archivo de Música
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